Aula Gerión

Asociación para la defensa del Patrimonio Histórico - Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)


 

 

AULA GERIÓN APOYA A LAS HERMANAS DE LA CRUZ


                                                                                                           

                                                                                                                     Comunicado de prensa, 07/11/2002

 

Aula Gerión apoya el arreglo de las cubiertas del convento de las Hermanas de la Cruz pues, gracias a la función benéfico-social que llevan a cabo estas religiosas cotidianamente, se ha salvaguardado hasta hoy este destacado edificio del Patrimonio Arquitectónico sanluqueño. La ayuda que ahora requiere el estado del convento es una excelente ocasión para estimular la generosidad de constructores e instituciones públicas.
 

Este caserío de los siglos XVII y XVIII, sin descartar la presencia de elementos pertenecientes a centurias anteriores, formaba originalmente un ángulo recto que se abría hacia la actual plaza de Sor Ángela de la Cruz. Su estructura mantiene la fisonomía de las típicas casas de comerciantes con América: dos plantas cubiertas con tejado a dos aguas; una portada apilastrada sobre la que asienta el balcón principal, al cual se añadió un tejaroz que, aunque propio del barroco, pertenece ya a la corriente neobarroca del historicismo sevillano (principios del siglo XX). Los pequeños huecos de ventanas cerradas con forjados indican la cercanía al Siglo de Oro. Y, en el vértice del ángulo que forman las dos crujías, se alza a escasa altura una bonita torre mirador cubierta a cuatro aguas.
 

El inmueble que hoy ocupa el convento se encuentra catalogado en el PGOU con un nivel de protección Global (B-66), mientras que la edificación, antiguamente unificada a la anterior de la que no desmerece, aparece sin embargo con un grado de protección menor o parcial (C-121). En base a este grado de protección, es de esperar que las cubiertas del convento se reconstruyan tal como estaban las antiguas, con todos sus materiales tradicionales y acabados de teja curva.
 

En la partición testamentaria de Andrés Respaldiza Veraza, alavés establecido en Sanlúcar como Ayudante Mayor de los voluntarios realistas para abortar el trienio liberal, quedó dividida esta finca, siendo sus sucesores los que vendieron las cinco sextas partes a favor de la Compañía de la Cruz, a finales de 1909, estando representada esta institución por su superiora y fundadora Ángeles Guerrero González. El pago quedó establecido en tres anualidades, haciéndose solidario de éste Francisco Picazo Núñez, destacado bienhechor que ya había fundado en 1900 una fonda popular para pobres y menesterosos en el carril de San Diego, junto al Picacho, la cual fue llamada de San Vicente de Paúl, además de traer a Sanlúcar a los Hermanos de la Salle, que se instalaron en la calle Trabajadero.
 

La fundación de las Hermanas de la Cruz en Sanlúcar había sido solicitada por el jesuita P. Tarín. Finalmente, el convento fue inaugurado el 31 de Agosto de 1909, cuando Sor Ángela de la Cruz contaba sesenta y tres años. Sobre esta fundación sanluqueña, las "Crónicas" del Instituto cuentan: Mucho tiempo hacía que se estaba gestionando una fundación en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)... Interesándose en ella, escribió a nuestra Madre una breve, pero expresiva carta el entonces famoso misionero jesuita Reverendo Padre Tarín, que empieza con estas palabras: "Cuánto ama este pobre ministro del Señor la Compañía de las Hermanas de la Cruz, consta a V. R. por este deseo que tengo de que sea conocida en todo el mundo". Y después de manifestar el gusto con que vería la fundación de Sanlúcar y que el Señor Don Francisco Picazo estaba dispuesto a no perdonar gasto ni diligencia para conseguirla...
 

De esta forma se produjo la llegada discreta de las hermanas, limpieza general, arreglo humilde del Oratorio con botes de cristal llenos de arena para las flores y las velas, confesión general con el P. Tarín en los Escolapios y misa inaugural en la casa nueva con diez hermanas, que adoptaron como protector a San Pedro de Alcántara. Sor Ángela disfrutó antes de marchar a Sevilla con las primeras obras de esta casa:
El primer enfermo que visitaron fue uno que vivía en las afueras de la población, al cual las mandó Don Francisco, era un pobre obrero con ocho hijos, que de resultas de una mojada, por salvar al más pequeño que se le cayó en una alberca, cogió un catarro de mal género que a la larga degeneró en tuberculosis y se encontraba en sumo desamparo y necesidad. Las Hermanas lo visitaron mucho tiempo diariamente, procurándole alimentos, medicinas y cuantas comodidades le pudieron proporcionar; se llevaron a tres de las hijas pequeñas, dejándole a la mayor para que le ayudara a la madre; colocaron a los niños y se ganaron de tal modo el afecto de toda la familia, que el enfermo recibió antes de morir todos los auxilios espirituales con gran deseo de su alma y edificación de los presentes, y la mujer y los hijos han conservado inviolable el agradecimiento y cariño a las Hermanas.
 

Desde entonces las Hermanas de la Cruz vienen ejerciendo en Sanlúcar una callada e inestimable labor con los más necesitados. Ahora, entre todos, es buen momento de dar las gracias.

 


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