Dos planos
históricos se Sanlúcar, de propiedad municipal,
se encuentran abandonados a su suerte en el claustro del antiguo
convento de la Merced, rodeados de sillas de plástico,
bombonas de gas y otros enseres. Al hallarse en este espacio abierto
estos bienes están sufriendo todo tipo de
inclemencias meteorológicas, encontrándose en un
deplorable estado de conservación
Se
trata de dos planos de grandes dimensiones, donde se representa la
ciudad y el término de Sanlúcar, respectivamente,
los cuales fueron realizados en papel sobre lienzo a principios del
siglo pasado. Se sabe que el primero fue encargado por el Ayuntamiento
a Enrique Navarro Reig en 1921.
Estos dos
planos estuvieron colgados en el Salón de Sesiones del
antiguo Ayuntamiento y con posterioridad se colocaron en la escalera
principal del mismo edificio, donde permanecieron hasta que
el antiguo Cabildo fue remodelado para ser convertido en Biblioteca
Pública. Una vez que se iniciaron las obras pasaron al
antiguo convento de la Victoria, donde “se
depositaron” sin tomar ninguna precaución respecto
a su conservación, lo que ha provocado el deterioro que
presentan actualmente.
No se
entiende como estos planos, que ya trascienden el mero valor decorativo
para convertirse en documentos de gran importancia
histórica, no se recolocaron en su momento en su lugar
original, pues no obstaculizan en nada la función que
actualmente cumple el edificio de la Biblioteca.
Asimismo han
desaparecido una placa y lápida conmemorativas, en bronce y
mármol, referentes a la primera vuelta al mundo que
realizó el submarino norteamericano Tritón en
1960 a semejanza de la efectuada por Elcano en el siglo XVI, las cuales
también se hallaban en el antiguo edificio consistorial y de
las que nada se sabe.
La
asociación cultural Aula Gerión exige al
Ayuntamiento, y más concretamente a Mariuca Cano, Delegada
de Cultura y responsable directa de estos bienes culturales propios del
municipio, que se retiren de inmediato estos planos del claustro de la
Merced, donde están arrumbados y a la intemperie, y se
resguarden en lugar seguro para garantizar su conservación y
frenar el deterioro que están sufriendo. Del mismo modo,
deben recuperarse mediante la pertinente restauración, al
igual que las placas desaparecidas, volviéndose a colocar en
lugar público donde todos los ciudadanos puedan disfrutarlo.