Este galardón
se otorga tanto por las obras de restauración de la fachada
principal, efectuada en 2008, como por la conservación
integral de este espléndido monasterio, que cuenta ya con más
de cinco siglos de historia.
Este conjunto
conventual se constituye en uno de los inmuebles religiosos
más interesantes y monumentales de Sanlúcar y, por su gran
amplitud, al ocupar casi toda una manzana, articula al mismo
tiempo uno de los espacios urbanos más bellos de la ciudad.
Fundado por la
duquesa de Medina Sidonia, doña Leonor de Rivera y Mendoza
en 1480, las obras de este monasterio fueron continuadas por
los sucesivos miembros de la Casa Ducal, que siempre velaron
por esta comunidad religiosa. También cabe destacar las
intensas vinculaciones de este monasterio con el mundo
americano, que hacen de este edificio uno de los más
emblemáticos de la ciudad.
La pétrea
portada principal, situada en la confluencia de tres calles
para obtener una óptima perspectiva visual, es de un primer
barroco atemperado. El equilibrio compositivo se realza con
el atrevido frontón alabeado superior, cuyas curvas se
rompen para albergar la imagen titular.
La
restauración efectuada en 2008 en la fachada principal ha
consistido en la consolidación, limpieza, sellado y
reintegración de aquellas zonas más dañadas de la estructura
pétrea de la portada, así como en el remozamiento general de
la fachada.
Dentro
del monasterio, estructurado en torno a varios patios y jardines,
sobresalen algunas principales dependencias, como el templo de
época renacentista, los coros altos y bajo con magnífica
sillería, el claustro principal, el refectorio, el mirador alto,
o la elegante espadaña realizada en piedra, que despunta sobre
el paisaje urbano del Barrio Bajo. Por tanto, sin salir de este
convento dominico, se puede contemplar toda la evolución
artística desarrollada en el Renacimiento, el Barroco y el
Neoclasicismo, en cuyo último estilo luce la doble portada
marmórea que recae hacia la plazuela de Madre de Dios. En esta
fachada lateral también destacan dos preciosas ventanas ovaladas
del siglo XVIII. Son muy numerosas las obras artísticas que se
conservan en este monasterio y templo.
Para ayudar a
su economía, las Madres Dominicas elaboran una deliciosa
repostería. Son famosos sus tocinos de cielo y pestiños, que
comercializan a través del antiguo torno, enmarcado con
exquisita azulejería de inspiración clásica.
La conservación y
restauración del monasterio de Madre de Dios viene a
garantizar la preservación del conocimiento de
una buena parte de la historia de Sanlúcar de Barrameda.
Bibliografía:
Lobato, Fray Abelardo y Toribio García, Manuel: El
monasterio de Madre de Dios. Sanlúcar de Barrameda:
ASHEA, 1995
[Se han tomado algunas
fotos de este libro, realizadas por Fotos Ramón, para
ilustrar este sitio Web]