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El Aula Gerión
manifiesta su sorpresa e indignación ante la
reciente resolución del Ayuntamiento de
conceder licencia a la Inmobiliaria Rober
para reconstruir la Casa del Ingeniero del
Gas, puesto que concesión se ha realizado
con anterioridad a resolver el procedimiento
sancionador que se le tiene abierto a esta
empresa, por el hecho delictivo de demoler
este bien protegido sin la debida licencia
urbanística.
Aunque según la actual
legislación, ambos procedimientos se
consideren como independientes, también se
afirma que deben estar “coordinados”, por
lo que la concesión de esta licencia se ha
caracterizado por una rapidez excesiva e
inusual por parte del Ayuntamiento. Pues se
trata de una “infracción muy grave” que
debe ser sancionada con multa del doscientos
al trescientos por ciento del valor de lo
derribado. Además, siguiendo la legislación,
que dice que “en ningún caso la infracción
urbanística puede suponer un beneficio económico
para el infractor”, aquí se suma a tal
beneficio la “victoria” personal de este
constructor ante el pueblo y las
Instituciones, pues de todos es sabido que
este señor lo que quiere construir es una
casa para su goce personal, que ahora podrá
distribuir a su gusto y medida, con todas las
comodidades y “neofantasías” a las que
nos tienen acostumbrados ciertos grupos
sociales de Sanlúcar, los cuales se
encuentran intensamente influidos por ese
gusto megalómano propio de los yanquis.
El Aula Gerión se
pregunta ¿podrá el infractor devolver el
edificio al estado original y luego pagar la
multa sin obtener beneficio ninguno con esta
edificación?, ¿no sería más lógico que,
según esa “coordinación” que dispone la
Ley, se impusiera antes la multa y después
se concediera la licencia de obras?
Algunos miembros de este
Aula opinan que lo ideal hubiera sido
realizar una expropiación por interés
general y ofrecer un justiprecio, cuyo abono
podría realizarse a cuenta de la sanción
impuesta. Claro que esta solución solo cabría
en un pueblo sin “pringue”. |