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El carril de San Diego,
antiguamente llamado de La Fuerza, debido a
su defensa por el Castillo de Santiago,
ofrece una fisonomía de los siglos XVIII y
XIX. Progresivamente se ha ido deteriorando
debido a la demolición de casas antiguas y
construcción de pisos nuevos.
Al
principio del Carril se hallan las casas
trillizas de los Díaz de Saravia,
reconocibles por los guardapolvos en los
balcones, que se conservan
satisfactoriamente. Solo han perdido el
azulejo de la numeración de las casas donde
estaba inscrito el monograma de la mencionada
familia.
Al lado, el colegio de
Las Pastoras-Calasancias, que perdió su
antigua capilla de primeros años del siglo
XX, obra del arquitecto Terreros, de un
grandioso estilo y único en Sanlúcar,
neorrománico. Esta ha sido sustituida por
otra capilla del gusto extraviado de los 70.
Mas abajo del Carril,
haciendo esquina, resplandece incólume la
casa solariega de los Ledesma, que se
identifica por una hornacina de piedra con
estípites tan del siglo XVIII como la propia
casa. En la otra esquina, la que fuera casa
de los Ambrosy que también conserva una
pequeña hornacina en su cantón.
Otras perdidas han sido
los almacenes de Listán, que hace esquina
con la calle Carmen y el almacén de Hilario,
esquina con la calle Regina.
Igualmente se perdió años atrás El
Colmado, esquina con Santo Domingo estrecha.
Representan el inicio del precapitalismo
burgués en nuestra ciudad, origen de algunas
manzanillas. Entre ambos almacenes ha sido
destruida la única casa con tres pisos de
este tramo, protegida y aun así, perdida.
Derrumbaron, en
beneficio de los nuevos pisos y de la plaza
de la Araucaria, parte de las casas
dieciochescas de los Lemos y de los Pastrana.
La casa que hoy nos ocupa angula con la calle
Diego Benítez, está indicada con el número
28 y se encuentra protegida por el PGOU de
forma “Global” y la casa lindera de la
que segregó, protegida solo de modo
“Parcial”, conservaba mas elementos
originales que la anterior. Esta gran casa,
muy retocada en el siglo XIX –véase las ménsulas
de los balcones y cierros– contaba con un
patio principal que a su vez comunicaba con
un amplio patio de bodegas. En fachada había
dos plantas y soberao. Sin embargo, la
escalera principal debió quedar en la parte
de casa segregada.
Este edificio ha tenido
varias intervenciones: arreglo de forjado y
escalera (1988) y obra de consolidación
(1989) y al final ha sido demolida y no
rehabilitada para hacer pisos de nueva
planta. Otra victoria de las inmobiliarias y
sin sanción contra el patrimonio histórico
de Sanlúcar, ya irreversible. Y con cuanta
alegría ha dado permisos la Gerencia
Municipal de Urbanismo... Desde el siglo
XVIII hasta hoy ha pasado esta casa por
varias familias: los Marcos-Manzanares,
Nueros y Páez de la Cadena, Herrera y Rodríguez
La Cave, Bernal y la dichosa inmobiliaria. |