|
15-02-03
Entre las casa más notables
existentes en la calle San Agustín, se
encuentra el inmueble identificados con los
números 14, 16, y 18 de esta vía. Se trata
de una las más interesantes casas de
cargadores a Indias conservadas aún en
Sanlúcar, la cual cuenta con todas las
características propias de la doble
funcionalidad residencial-comercial: bodegas,
graneros, almacén de aceite, entresuelo para
oficinas, torre-mirador y zonas
residenciales. Esta finca se encuentra
protegida integralmente por el PGOU. En la
actualidad, en esta superficie, donde se
integran tres antiguas casas de los siglos
XVII y XVIII, que ocupa 2.045 metros
cuadrados construidos y 991 de solar, se
están realizando obras de rehabilitación
para diecisiete viviendas y garajes.
El núcleo de estas casas esta coronado en el
dintel de la puerta principal con el blasón
de la familia Mergelina. Y, tras la casa
puerta, se accede a un espléndido patio
porticado con sus respectivas danzas de arcos
y columnas, las cuales hasta hace poco se
hallaban muy adornadas con plantas y flores
colocadas por las familias que la han
habitado recientemente. Una escalera con
peldañeado y balaustrada de piedra desemboca
en el piso principal, nutriéndose este hueco
de acceso con una tenue luz entrante por la
luciérnaga de la bóveda que cubre esta
escalera y por el balconcillo-fresquera. A la
planta alta se entre por puerta tachonada de
clavos, semejante a las portajes de acceso
desde la calle y el ubicado entre el zaguán
y el patio, los cuales junto a la viguería
general delatan la presencia de las maderas
nobles venidas de América.
Esta agrupación de casas no recibió la
uniformidad en fachada que caracteriza a
otras casonas dieciochescas pertenecientes a
nobles y comerciantes indianos. La casa
central consta de una planta baja y otra
principal, además de una pulcra e
interesante torre-mirador no visible desde la
calle. Paredaña a la anterior se sitúa otra
antigua casa que cuenta con tres plantas,
debiendo funcionar el piso bajo como
almacenes y bodegas, además de poseer un
pequeño patio con arboleda que pudiera
embocar en un apeadero accesible por la calle
de Borregueros.
Desde mediados del siglo XVIII, este inmueble
perteneció a la familia Rodríguez-Pérez,
que procedían de Talavera la Real y Badajoz,
siendo reconocidos tres hermanos de esta
familia como hidalgos en 1745 por la
Cancillería de Granada. Manuel, ya natural
de Sanlúcar, casó con Eduarda Gil de
Ledesma Verdín-Severino emparentando así
con el patriciado de la ciudad..
Este último aparece identificado en el
Catastro de Ensenada como comerciante y
cargador a Indias, en cuyo tráfico movía
60.000 reales, la mitad que Salvador Arizón.
Según el Catastro: "Consiste su familia
en su mujer, una hermana honesta, tres
sirbientes, uno de menor hedad y un esclavo
color moreno, nombrado Antonio de la Cruz, de
maior hedad, que le sirve de cocinero y en
dichos sirbientes se comprehende un casero,
pagandoles sus salarios y dandoles la
manutencion.."
Siguiendo esta misma fuente, Manuel
Rodríguez-Pérez tenía como casas
principales unas en la calle Doctor Román
(San Agustín) con vivienda alta y baja, de
30 varas de frente y 34 de fondo las cuales
lindaban a derecha e izquierda con las casas
de Francisco Rosales y del cargador Francisco
Espejo. Su arrendamiento anual se estimaba en
900 reales. Contaba con una bodega con cabida
para 2.100 arrobas, calculándose su
arrendamiento en 525 reales. La propiedad
estaba gravada con diez tributos, algunos
vigentes todavía en la segunda mitad del
siglo XIX. Este destacado comerciante poseía
además nueve fincas rurales (Pagos de la
Callejuela, Reventón, Las Fuentes, la
Norieta, la Atalaya, Carrascal, las Caleras),
contando algunas de ellas con casa, bodega,
colgadizo y lagares, cuyas tierras estaban
sembradas de vid o de pan sembrar.
Hacia 1832, Manuel Rodríguez-Pérez y
Gutiérrez de Henestrosa, coronel del Real
cuerpo de Ingenieros, grava y vende esta
propiedad de la calle San Agustín, quedando
entonces segregada en dos partes con sus
correspondientes dueños. Entre 1840-42
fueron adquiridas por Fernando Mergelina
Gómez de Barreda y su suegra María
Martínez Mier. La viuda del anterior y sus
herederos eran en 1883 cosecheros y
almacenistas de vinos, cuyos caldos fueron
premiados con la medalla de plata en la
Exposición Regional de Cádiz de 1879.
Contaban con grandes existencias de soleras
de manzanillas, amontillados, vinos dulces y
de color, moscatel y pedro ximénez,
procedentes de sus bodegas situadas en la
calle 2ª de Trabajadero y de sus viñas en
el Palmar, Mahina, la Norieta, así como de
las 110 aranzadas de viñas en el pago
Balbaina.
Serán los hermanos Roberto y Ana White
Mergelina los últimos propietarios de esta
casa pertenecientes a la familia Mergelina.
Curiosamente la esposa del primero, Gertrudis
Martínez Otero, abrió su farmacia en esta
casa de la calle San Agustín, siendo ésta
la primera mujer farmacéutica titulada por
la Universidad de Granada, en 1897, y
probablemente la primera de Andalucía .
Esperemos que esta destacada casa sanluqueña
sea rehabilitada con todo el respeto que
merece. |
|
|
|